miércoles, 5 de marzo de 2014

Materializando sueños

Las experiencias son para ser vividas y no para ser contadas. Podemos recrear en nuestras mentes ciertas historias y maravillarnos con ellas, pero solo hasta que se conquista ese anhelo, se comienza a llenar la memoria e incluso el alma.

De esas cosas que he requerido hacer antes de adentrarme al cuarto piso, estaba la idea de conocer alguna maravilla del mundo moderno. Muy cerca, en mi continente americano, me lancé a una GinaVentura llamada Perú. Un alto grado de intensidad me hizo ir a pesar de todo, con la plena convicción de que traería conmigo, más que recuerdos… No me equivoqué…

La primera parada: Lima. Una ciudad agitada que me hace pensar que es un mal de todas las metrópolis latinoamericanas con el indeseado tráfico. El encanto de su “Costa Verde”, me atrapó y me embriagó de placer, pues para una costeña nata, nada como estar cerca al mar. Ansias locas para tropezarme con el delicioso pisco sour, qué delicia, igual que su oferta culinaria.

La ganancia más importante durante esta corta estancia es sin duda la calidez de las personas, la sonrisa generosa y el trato amable… Me sacaban una sonrisa cada vez que me decían: “señorita”. Aunque el sol no se dejó ver en su máximo esplendor, no fue impedimento para conocer el Callao, Miraflores, San Isidro, Barranco y Chorrillos.  Una excursión maratónica para aprender un poco de folclore, cultura y darle rienda suelta al placer de camino a Villas (playa en La Encantada ubicada en Chorrillos). Imperdible la Plaza de Armas y la Catedral, en el centro de la ciudad.

La segunda parada: Cusco. La ciudad que esconde el real propósito de mi visita.  El mal de altura no es un mito.  Aunque nunca he tenido problemas de esta índole, lo peor que se puede hacer es subestimar al cuerpo, y como todos los organismos responden de forma diferente, es muy importante tomar en cuenta estas consideraciones siempre que se viaja. No se pasa de estar a nivel del mar a 3,700 metros sin una respuesta brusca al cambio.

Cusco tiene un no sé qué, que produce que uno vuelva atrás en el tiempo. Es una ciudad pintoresca que me sorprendió con su clima, ya que no fui preparada física, ni mentalmente para el frío, sino para la lluvia y hubo más de lo primero a pesar de estar en verano. Esas clásicas imágenes o ideas preconcebidas sobre Perú, las puede uno palpar en ese lindo lugar. Derroche de historia, mística y fascinación por la cultura inca. La Plaza de Armas, la Catedral así como el Convento de Santo Domingo, construido sobre el famoso Templo del Koricancha, y en las afueras de la ciudad apreciar los restos arqueológicos aledaños como Kenko, Puca Pucará, Tambomachay y la Fortaleza de Sacsayhuamán, son como dice cierto eslogan popular. “Priceless”. 

La tercera parada y el sueño: Machupicchu. No escribo con el afán de dar cátedras de historia y mucho menos hacer un artículo turístico. Es apenas la vivencia de una mortal que asumió el reto de cruzar hacia el sur y ver de primera mano el misterio que encierra este lugar del que muchos hablan.  Las fotos o los documentales no le hacen justicia a lo que uno puede percibir una vez está allí. La energía, el poder, ese afán humano de descubrir lo descubierto y adentrarse en un mundo del que no se tienen muchos registros, da cabida para dar rienda suelta a la imaginación.

Irónico suena que haya sido un gringo el que haya registrado la existencia de este lugar. Se le da el crédito aunque no haya sido el primero. Machupicchu, que en lengua quechua significa Montaña Vieja, es de hecho la montaña más alta de este santuario convertido en patrimonio de la humanidad. Sin embargo, el protagonismo de las fotos más populares se le adjudica a Waynapicchu (Montaña Joven), que se ve a un costado. La historia es como un rompecabezas que lleva a un sin número de teorías sobre la construcción y duración y desaparición del pueblo inca que vivió allí.   Lo cierto es que queda comprobada la destreza y conocimientos de esta cultura que no dejaba nada a la improvisación. Todo fue perfectamente construido y con el desarrollo apropiado para convivir con la naturaleza (cosa que no hacemos hoy en día).

Sabia es la madre tierra quien oculta celosamente la belleza que hay en sus entrañas. El camino bimodal, para aquellos que el tiempo no nos da para detenernos en el kilómetro 82 y hacer el recorrido a pie hasta el santuario (durante 4 días), es impresionante. Las montañas, el fondo de la cordillera de Los Andes y la compañía del río Urubamba a todo lo largo de la travesía, es para quedarse con la boca abierta. Nos cuenta nuestro guía Pancho (Francisco), que de hecho éste es uno de los dos ríos que dan origen al Amazonas.

Caminar por esos trechos de piedra, atentos a todas las explicaciones y detalles curiosos del guía, hace que uno quiera remontarse a esos cientos de años atrás para imaginar cómo habría sido la construcción y vida en este lugar. Muchos detalles que son preferibles experimentar de primera mano. El Palacio Real, las Tres Ventanas, la Plaza Sagrada, el Intihuatana, el Cóndor, el Torreón Circular todos construidos con perfección arquitectónica. No tengo dudas, de que Machupicchu fue además un santuario de conocimiento astronómico e intelectual. La magia y el misterio te envuelven una vez que llegas.

Cuando retorno de algún viaje, llego ansiosa por pisar suelo istmeño, convencida de que mientras más pata tiro, más aprecio las riquezas de Panamá. Haber convivido con tantas personas de diferentes partes del mundo, con múltiples anécdotas, me hace recordar lo corta que es la vida y lo mucho que podemos disfrutar y aprender. He quedado con la sensación de que como dice la campaña publicitaria para promover Panamá, me han faltado rutas por descubrir en Perú… Me pican los pies por hacer el Camino Inca, desde el kilómetro 82, subir hasta la cima de Waynapicchu, quizás conocer las playas al Norte, un poco más de Lima y sus Líneas de Nazca… Quizás, quizás, quizás…

A pesar de los percances, que los hubo y muchos, me quedo con lo mejor. En toda travesía aparece un angelito de la guardia que hace la diferencia; en esta ocasión tuve dos. El recordado y querido amigo de mi papá, mi nuevo tío Carlos y sin duda, una entrañable amistad que espero conservar por el resto de la vida: Elsa.  No podría dejar de mencionarles y agradecer desde el corazón cada detalle y cada momento. Igual a Hernán de City Travel, Rolando en Cusco, Rosa María y Francisco en Aguas Calientes.  A todas las personas que me facilitaron, así fuese a través de la distancia o con sus buenas vibras, y a todos los que me regalaron una sonrisa y compartieron minutos, horas y momentos cruciales durante el viaje. Y agradecimiento y respeto a una cultura milenaria y sabia que nos regala conocimiento perpetuo.

Panamá, siempre es bueno volver a ti. Perú, gracias por la experiencia.

28 de febrero al 5 de marzo de 2014.

GG 

martes, 24 de diciembre de 2013

Se me inunda el corazón…

Con la clásica alegría de vivir porque sí… Se me enjuga de memorias tejidas sobre sonrisas, picardías, música de la vieja escuela de la Fania All Stars… Me sobresalto con los olores a pino importado o algún desodorante que lo imita, a jamón recién horneado, dulce de frutas, rosca de pan fresco, arroz con coco y guandú…  Me abraza la caricia del sol que calienta mi alma y la suave brisa que despeja mi rostro o encrespa mi vestido como ondas de agua; se asoma como niña traviesa la costeña que hay en mí.

Ya empiezo la evaluación cronológica de un capítulo que está por culminar, sin evitar la nostalgia por el recuerdo de los que ya no están; el tiempo que voló, la duda por lo que dejé de hacer, la satisfacción por lo que logré y el placer por reescribir lo que he de alcanzar en víspera de las cuatro décadas.

Se sobresalta mi corazón porque está más vivo que nunca disfrutando del amor en todas sus expresiones y pequeñeces. Se mira agradecido con la Divina Providencia por las bendiciones y por los desafíos que han sido muchos; se hincha de orgullo victorioso aún a pesar de las inevitables derrotas porque vuela alto en un espacio donde la mente no conoce límites y donde la palabra imposible no existe.

Escribe mi corazón con sentimientos sabios la nueva historia que experimenta de 24 en 24; optimista, decidido, ardiente y fuerte porque sabe que lo que no mata, fortalece y que cada circunstancia contiene su halo de conocimiento y aprendizaje.

Está lleno mi corazón hoy y siempre de buenos deseos para todos los que me sonríen, pero también para todos los que me dan la espalda. Y aprovecha este ciclo contagiado de felicidad y añoranzas para compartir y enviar bendiciones.  Por aquellos quienes tenemos al lado y no vemos, por los que sucumben a nuestro encanto, por la familia, los amigos, los seres queridos, los que partieron anticipadamente, por los instantes mágicos y las chiquitinas grandes cosas, sonrían, agradezcan, vivan y no importa qué: “disfruten”… Cada sorbo de aire, cada esbozo, cada detalle.


Gracias 2013, bienvenido 2014, te esperamos con esperanza, fe y una gran sonrisa.

GG

domingo, 20 de octubre de 2013

Instantes mágicos

Ningún día es igual a otro, punto. Me ha pasado como a muchos que sucumben ante la rutina y se pierde la esencia del hechizo y del aprendizaje que viene con cada amanecer… Eso, el amanecer. Algunos quedamos en la noche perpetua o en el día irreverente y plagado de mil cosas que nos hace creer que el tiempo no alcanza.

Creer que no hay propósito o que éste tiene por fuerza que ser algo notable, extraordinario… Busco en la brújula el norte, sin recordar que también hay sur, este y oeste. Extraño respirar el aire marino de la costa y me pregunto: por qué no he ido…

Definitivamente suele ser más fácil decir, que hacer; aconsejar, que practicar; hablar, que escuchar. Se hace pausa y sin querer, es probable quedarse en ese estado sin observar, sin apreciar. Agradecemos (a veces), pero, siempre hay un pero.

No quiero mirar atrás para darme cuenta de todas las cosas que pude hacer y no me atreví, o todas las cosas que se me pasaron esperando lo inesperado.  Los vacíos los llena Dios (y eso va también para los que no creen).  Cada día trae su magia y tiene su poder. Tiene 24 horas, mitad luz de sol, mitad luz de luna y así también es la vida, hasta en sus momentos más difíciles. 

Los instantes van desde el mismo segundo que abrimos los ojos y descubrimos que despertamos; muchos no lo logran.  Que nos paramos y vemos con alegría o con angustia el reloj; eso significa que vemos, sentimos y escuchamos (si trae alarma)… Que nos bañamos, desayunamos y salimos. Igual: tengo agua, tengo comida, tengo pies para caminar o un medio de transporte para andar; y en efecto, un destino al que llegar, aunque no me guste.

Hay los otros más obvios y que se nos hacen menos tangibles: los buenos días del extraño, la sonrisa de un niño, el te quiero de un ser querido, que también puede caer en la mortal rutina y no logramos apreciar su significado y profundidad. Un cielo radiante de azul o de gris…

Cuando me dicen que hay otros que no pueden o no tienen, a veces aflora el egoísmo de pensar que es consuelo de tontos porque “mi pesar” es más grande que el de los demás y que eso no importa porque estoy centrada en “mi problema”. Y se me pasa, se me pasa el encanto de cada día, se me olvida esa fracción de segundo que sonreí o que pude regalar una sonrisa, me tomo las responsabilidades tan a pecho que pierdo de vista que la vida es una y vuela.

Te invito, como me invito a mí, a gestar el compromiso personal de archivar en la memoria los instantes mágicos de cada día, descubrirlos y atesorarlos. Es un ejercicio que si se hace bien deja gratas sorpresas y alimenta nuestro corazón. Son las pequeñas grandes cosas las que verdaderamente valen la pena.

GG

sábado, 15 de junio de 2013

¿Qué me trajiste papi?

Es la frase que hasta el sol de hoy, se me ha quedado tan grabada que aún la digo. No me es difícil regresar en el tiempo y descubrir que hay muchas sonrisas guardadas en la memoria gracias a mis papás.

¿Papá solo hay uno?  Negativo.  Si tener uno es un premio, tener dos, es una completa bendición.  El único problema es saber de cuál estoy hablando en determinado momento. Las niñas tenemos esa habilidad innata para amar y envolver a papá… Muy diferente a lo que pensaba hace algunos años, discrepo en la teoría de “madre/ padre”, porque siento que tanto la figura materna, como la paterna son irremplazables.  Nadie llena el espacio nadie, sencillamente vamos adaptándonos y hacemos limonadas con la lluvia de limones que nos va regalando la vida.

Aprendí de fútbol (y cómo no permitir que me metan gol), de carros, de moral y valores, de disciplina, de cómo tomar, con un par de gritos… a conducir, de equivocarme y seguir, de lo bueno, lo malo y lo feo, de besos, abrazos y te quiero(s)… Mérito completo de mis papás.  Pero la lección más grande es la de amar.  Suena chistoso, pero son los hombres de mi vida; que me aman sin que yo tenga que darles nada a cambio (al buen entendedor, pocas palabras).  Tienen vocación de psicólogos, prestamistas/ financiera (sin intereses), bufones, amigos, muy buenos críticos… Aunque no lo saben, se compensan y a través de eso he recibido una formación equilibrada y feliz.

Por cada mal padre, hay muchos otros y muy buenos. Les he visto en acción y desde la perspectiva de ser hija, les comprendo.  Dentro del matrimonio/ relación o fuera de ella, conozco verdaderos súper héroes que se niegan a fingir demencia o desconectarse de su camada. En estos tiempos, se necesita coraje, por no decir otra cosa más folclórica, para ser papá. 

En atención a los miles de hijos sobre la faz, no puedo menos que agradecer a esos personajes.  Generalmente comparan a las mamis con los ángeles, muy subliminal, sutil… Sin chiste o para tergiversar, los papas tienen su gen canino, pero no cualquier can, hablo de raza Premium: protectores, cazadores, leales, inteligentes, fuertes, con grandes habilidades y sentidos altamente desarrollados (como el olfato por ejemplo)… Podría compararlos con Batman, Superman, Iron Man, etc., y si los tiro a todos en una licuadora probablemente me quede corta.

Gracias papás por darnos el don de la vida.  A los que están, a los que les separa la distancia física, a los que ya partieron, pero siempre nos cuidan: “muchas gracias”, por ser ejemplo a seguir, aún en la imperfección que todos tenemos, gracias por la calidad del tiempo, por los mimos, el apoyo, las lecciones, las nalgadas, los regalos, las reglas… Gracias por cada frase reiterativa: cuídate; cuando tú vas, yo vengo; pregúntale a tu mamá; NO, porque yo lo digo o un simple OK, y aquella que a veces es dura de decir pero que se siente en lo más profundo – “te amo hijo”.


Más allá del día comercial, si son papá deportista, papá fashion, papá amargado, papá extremo, papá chistoso, papá tacaño, papá intenso, papá “multitasking” (hácelo todo), papá intelectual, papá DJ, papá tecnomaniático, papá driver, o simplemente PAPÁ,  Dios les bendiga y les conceda el discernimiento y la sabiduría que necesitan para llevarnos de la mano siempre… Porque no hay obstáculo que el amor no pueda vencer… Solo mueren quienes pasan al olvido. Bendiciones y ¡FELICIDADES!

GG 

domingo, 9 de junio de 2013

¡Sí quiero!

Sí quiero, fue la frase que pronunció esta mañana Norma Alejandra.  Hasta ese momento, una total desconocida para mí y puede que la vida no nos tropiece otra vez, pero hoy fui testigo de su voto de fe para recibir el sacramento del bautismo.  Visiblemente apenada (parece de personalidad tímida), probablemente porque calculo que tiene unos veinte tantos años, dio un paso con la valentía que supone aceptar a Dios en su vida y con la gran responsabilidad que eso conlleva.  Hicimos de ese momento uno de los más especiales en su vida, no solo con aplausos y buenos deseos, sino con oración y amor. 

La mayoría de los católicos pasamos por ese proceso de forma un poco diferente, ya que somos recibidos como cristianos sin contar con uso de razón, pero sí con la convicción y posterior educación de nuestros padres. Luego participamos de la primera comunión y cuando tenemos el criterio para decir “sí quiero”, nos confirmamos.

Quiero hilar este hecho con dos cosas importantes.  Primero, el amor.  Dios es amor, y el más grande de todos los mandamientos es amarlo con toda nuestra fuerza, poder y confianza, y, al prójimo como a nosotros mismos. Les comparto un fragmento de la segunda lectura de hace 2 domingos:

“Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por Él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.

Más aún, nos gloriamos hasta de los sufrimientos, pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra la virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza, y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado”. (Rm 5, 1-5)

Segundo, sí quiero.  He estado como muchos, en situaciones de suprema alegría y de extrema tristeza. Hechos que ayudan a poner nuestra vida en perspectiva y ponen a prueba la voluntad y la fortaleza de espíritu.  Muchas más veces de las que puedo aceptar, he sentido que no puedo librar la batalla o que la prueba me supera... Pero así como dijo hoy Norma Alejandra: sí quiero; he comprendido que aceptar es una cuestión de fe.  Puede que las cosas no salgan como queremos, pero les aseguro, que salen como deben ser y que cada experiencia deja su aprendizaje y nos acerca a lo que debemos ser. Seré muy cuidadosa y ahora más consciente cuando vuelva a decir la frase “sí quiero”.

Para conocer de Dios hay que amar.  El padre Popito preguntó hoy, qué es más fácil… ¿Amar o dejarse amar?  Una buena reflexión para la semana y un cuestionamiento útil de hacer en todo momento de nuestras vidas.  Como decía la Madre Teresa de Calcuta: ama hasta que te duela, y si te duele, ama más.  Démosle al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios.  Bendiciones,

PD. Dile hoy a quien amas, lo que sientes, puede que lo esté necesitando... Y si ya lo hiciste, no está de más reiterarlo.

GG

domingo, 19 de mayo de 2013

Desde el seno familiar


Familia es familia y cariño es cariño, como dice el maestro Rubencito.  El 15 de mayo se celebra el “Día Internacional de la Familia”…  Ya sea que se componga de 2 o de 10, la familia es el eje fundamental en nuestras vidas… Hay muchas cosas que se aprenden en la escuela y luego en la calle, pero los pilares que nos definen se forjan desde nuestro hogar.

Como a muchos, me preocupa el rumbo que está tomando esta noble empresa junto con sus principales accionistas.  Más que una crítica constructiva, estas líneas son un llamado de atención para todos.  No tengo que ser madre para dar una opinión objetiva porque soy hija y fuera de lo que todos sabemos y anhelamos, me enfoco en los hijos de hoy. Además, tengo ahijados y me tomo en serio ese rol.

No hay amor más grande, fuera del que muchos sentimos hacia Dios, que el que inspiran los hijos. Lo sé porque mis padres me lo demuestran cada día de mi existencia.  Veo algo atónita a la nueva generación y honestamente me da susto y algo de tristeza.  Aunque no puedo, ni quiero generalizar, percibo que los padres se han convertido en muchos casos, en una especie de esclavos y otras veces en tontos útiles para los hijos… Y claro que conozco perfectamente el arte de la manipulación, sobre todo con mis papas (afortunadamente tengo dos), porque las niñas venimos diseñadas genéticamente para trapear el piso con ellos (en el sentido jocoso de la frase).

Entiendo que aunque la obligación llega hasta la educación secundaria, nuestros padres lo llevan más allá, procurándonos aprendizaje de primer nivel universitario y es comprensible, porque probablemente es el único o el mejor legado que nos pueden heredar y que nadie nos puede arrebatar. Pero lo que pasa hoy día es un tanto absurdo.  Los padres empeñan la vida y lo que no tienen para complacer a los hijos desde muy temprana edad, no sé si es para compensar el tiempo que no les alcanza para dedicarles, si es mera apariencia o un extraño gesto de amor; en ocasiones lo ven como una obligación a pesar de sus propias limitaciones y otras realmente les parece una gracia.  Ejemplos sobran. Toda la tecnología que sale: iPad, androids y familia, MacBook, juegos de videos de todas las marcas y modelos habidos y por haber, tutores, cursos de golf (ya pasaron de moda los deportes populares, mientras más sofisticados, mejor)… ¿Para qué mi hijo de 5 años necesita un celular y por qué tiene que ser el más sofisticado? Ah Gina, es que es otra generación, no seas chapada a la antigua… Yo tuve celular de adulta y aunque son supuestamente otros tiempos, no morí.

Las familias de clase media, se tiran unos lujos incomprensibles y a veces innecesarios.  Pagan la mejor educación, aunque eso signifique comer arroz con huevo y que conste que yo lo haría de ser necesario.  Vas a la casa y hay una computadora por persona, y si son cinco, hay cinco y si los hijos ya están en etapa universitaria, también veremos estacionados cinco autos, aunque estén trepados unos encima de otros. Muy pocos se rehúsan a llevar ropa o zapatos que no sean de alguna "prestigiosa marca". Y la nana les lava hasta la ropa interior porque pobrecitos, tienen tantas obligaciones en la escuela o están en etapa de divertirse, que si hacen su cama se pueden fracturar el brazo. Perdí la cuenta de cuántos infantes he visto en el supermercado haciendo tremendo berrinche porque no le compraron la golosina que querían y padres avergonzados que terminan cediendo con tal de que se aquiete o de no pasar la pena.

¿Quién, cuándo y cómo ocurrió esto?  El dilema no es que inviertan mil, dos mil o la cantidad de dinero que sea en su vástago mensualmente (el costo de la vida ha subido y lo sé)… Lo que me aterra es que estamos legando eventuales adultos déspotas, egoístas, que creen merecer todo y que entran al mundo real creyendo que la humanidad caerá rendida a sus pies al mínimo esfuerzo, para encontrarse que afuera no es como en casa y que nadie está para aguantarles sus inmadureces.  Son niños y jóvenes que no conocen el valor de ganarse las cosas, porque si yo como madre me voy a sacrificar es con plena consciencia de que ese niño da la talla y se esfuerza… Anuente de que es posible que cometa errores y que habrá ocasiones en que requiera otra oportunidad… Pero no es el caso. Es una generación con todas las ventajas tecnológicas que hace 20 años eran una fantasía, pero con tan escaso sentido común, con tan poco criterio, y con una mediocridad digna de “Believe it or not”, que francamente no sé qué será del futuro inmediato de la humanidad porque ni escribir saben (y me niego hablar de esto porque necesitaría muchas páginas para desahogarme). 

Demasiado consumismo, demasiadas libertades y que me perdonen los profesionales en la materia (psicólogos y psiquiatras), pero hace 20 años nadie murió porque le metieran un correazo por irrespetuoso o le castigaran porque perder una materia.  Soy hija única y no por ser niña me libré de sacar la basura o lavar el baño; y cuando mi mamá decía: NO HAY, yo entendía que no, sin enojarme, sin acomplejarme, sin hacer espectáculo y era incapaz siquiera de torcerle la boca o peor aún contestarle, era impensable. 

Con ese cuento raro de que hay que ser amigos de los hijos, de que pegar es maltrato físico, el famoso “time up”… Ayala vida… Me reservo lo que estoy pensando. Mis papas son mis papas.  Afortunadamente hemos tenido la suficiente confianza desde que tengo uso de razón para preguntar sin sentirme censurada y para contarle mis cosas a boca abierta y sin pepitas en la lengua. Y no he dejado de ser su niña a pesar de los años.  Pero me enseñaron de límites, de respeto, de confianza, y pesar de la enorme ello, siempre necesité que fueran MIS PAPAS, que me dieran directrices y no que parquearan conmigo en la fiesta de mis amigos (aunque eso todavía pasa). Un equilibrio que agradezco porque creo que no lo hicieron tan mal.  La universidad pública me la pagaron, pero me lo gané, no es que fuera Sigma Cum Laude, pero me dediqué.  ¿El carro? ¿La maestría? Esas me las pagué con el esfuerzo de mi trabajo y por eso es que lo valoro. Este enredo se ha convertido en una competencia sin tregua de papas que terminan desgastados y de hijos que andan por la vida desorientados y que repetirán los mismos patrones de conducta.

Ojo, cada quien tiene la libertad de criar a sus hijos como mejor le parece.  Pero creo sano hacer un alto, con todas las partes involucradas y empezar por asumir responsabilidades de la misma forma que los beneficios. Los valores cívicos y morales nunca pasan de moda, y no es tarea de los profesores, ni de la calle (allí es que se dan los verdaderos estrellones).  El respeto y la confianza se ganan, procuremos ser ejemplo de vida para los que van a relevarnos, porque de ellos depende la supervivencia del planeta (que bien maltratado está) y de la raza “humana”. Sensibilizarnos por nuestro medio ambiente y por nuestro prójimo como por nosotros mismos.  El tiempo que le dediquemos, sencillamente no tiene precio.

PD.  Feliz Día Internacional de la Familia para todas las familias, porque ninguna es perfecta, pero sobre todo a los padres abnegados que contra viento y marea se empeñan en darle buen ejemplo a los hijos y por éstos, que aprecian el esfuerzo de sus padres (y que gracias a Dios, siguen siendo la mayoría).

GG

"Caminamos en la fe"


Llevo meses, semanas, días pidiendo como letanía iluminación Divina para ver los mensajes que el Supremo tiene para mí, y como este don se lo debo a Él, hoy se lo dedico porque para los católicos es una fecha importante: Pentecostés.

Toda la semana Francisco, ha hablado sobre el Espíritu Santo.  Y no me crean irrespetuosa, pero es que literalmente así es como pido en mis oraciones por él. Probablemente sea parte de la cochina confianza porque es un Papa latino, y me siento muy orgullosa de lo que veo y lo que siento desde que asumió las riendas de la iglesia.

Comparto la segunda lectura de hoy de la Primera Carta a los Corintios:
Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.  En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.

Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. (1Cor12, 3b-7. 12-13).

No he estudiado teología, y tampoco pretendo dar una interpretación de la palabra porque me parece que es clara y quizás muchas de las grandes controversias en ese plano, son justamente porque cada quien la interpreta como le da la gana.

De cualquier forma, me acojo al llamado de Francisco (estoy convencida que sin el protocolo preferiría ser llamado así, a raja tabla). En este “Año de la Fe”, deseo que nuestro corazón esté abierto a la Palabra de Dios por intercesión del Espíritu Santo,  que esté abierto al bien y a la belleza de Dios cada día. 

Más claras no han podido ser las señales para mí… Llevo tres semanas que comulgar se me ha vuelto un momento más sensible de lo regular y cuando me dejo llevar por la música del coro (que me encanta), a veces me siento llorar de pura emoción… El cuestionamiento es válido: ¿Qué estoy haciendo como cristiana?  Nos hemos acostumbrado a ser oyentes y quizás dentro de lo que cabe cumplir a medias los mandamientos de la Ley de Dios, pero cuántos estamos llevando la fe a otras personas… ¿Por qué le dejamos la tarea de evangelizar a otros? Ajá, luego no sabemos por qué nos roban el mandado… Dice el Papa: no se es cristiano según el momento… Y por mi formación me niego a ser católica de apellido y a conveniencia hipócrita.  Quizás pierda algunos fans en el camino, pero me reactivo (aún más) a la fe que profeso. ¿Soy capaz de “hacer ver” mi fe con respeto, pero también con valentía?" Sí quiero.

Dice la Madre Teresa de Calcuta: A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota. Entonces procuremos ser esa gota cristalina que da vida porque el ejemplo y el cambio empiezan desde mí.  En la iglesia había un letrero exageradamente grande que decía “Somos una iglesia que camina en la esperanza”. Cierro invocando al Espíritu Santo para que sea artífice de cada paso que damos sin importar el credo, la raza o las creencias, incluso las científicas y ateas.  Que se mueva en cada uno de los que leen estás líneas y nos permita ser “instrumentos de paz”. Bendiciones,

GG